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Durante la época medieval, en Europa se creó todo un sistema literario para describir aquellas juntas entre los grandes señores y conocidas conquistas. Al mismo tiempo, al otro lado del mundo, sucedían hazañas no menos grandiosas, una de ellas, la más famosa, la que dejó más huella en la idiosincrasia y manera de pensar del pueblo japonés, es la de los 47 Rōnin. Estos “samurais” se encuentran en el templo de Sengakuji en Tokio, y se les venera como prototipos del honor y la fidelidad. Cuenta la historia que en el año de 1701, Naganori Asano, señor feudal de Ako, fue asignado temporalmente al castillo de otro señor feudal quien recibía órdenes directamente del emperador cuyo nombre era Shogun. Dentro de esta fortaleza, el señor Asano fue constantemente insultado por otro señor feudal llamado Kira. En un arranque de violencia y desesperación el señor Asano sacó su sable para hacerse respetar, aquel acontecimiento era una gran ofensa, pues se encontraban dentro del castillo del Shogun, por lo que fue inmediatamente sentenciado a morir por su propia mano en defensa de su honor aquella noche. Aquella noche, Magaroni Asano cumplió la sentencia y se ejecutó, cortándose el estómago de izquierda a derecha según la tradición japonesa del Harakiri o Seppuku. Este acontecimiento limpió la ofensa, más sus seguidores se quedaron sin líder, y adoptaron el nombre de “ronin” mismo que su maestro samurai era llamado. Ellos juraron vengar la muerte de Asano. Planearon matar al señor Kira causante de esta tragedia. El procedimiento legal de aquella época era sumamente tardado, ya que debían de hacer del conocimiento de las autoridades locales el injusto acontecimiento, el cuál pasaría al gobierno central el cuál tenía la facultad de autorizar la venganza, más solamente por mano del pariente más cercano, por lo que el líder de los “ronin” decidió no reclamar abiertamente la venganza. Así Oishi, líder de los “ronin” decidió hacer sus planes en secreto. 3000 samurais eran los seguidores del señor Asano, de los cuales solamente quedaron 60 en entregar sus vidas por vengar la muerte injusta de su maestro. La noche en la cuál se iba a llevar a cabo la “vendetta”, el número se acortó a 47. Era la noche del 14 de diciembre de 1702, exactamente un año después de la muerte de su maestro. Esa noche aconteció una de las más conocidas, por raras tormentas de nieve en la antigua ciudad de Edo, actualmente Tokio. Siguiendo la tradición, cada uno de ellos portó exclusivamente ropa nueva. Primeramente se pusieron ropas interiores de seda blanca, un saco y sobre él, un “kimono” en seda negra, con la aplicación de su símbolo o escudo, pantalones al estilo de “hakama” casco y finalmente una gran capa de capuchón en seda blanca y negra. Algunos de ellos inclusive siguieron la vieja tradición guerrera de portar en sus cascos inciensos para que se tratara con dulzura sus cabezas, si llegaran a ser cortadas. El momento había llegado, por lo que entraron al palacio del señor Kira y arrasando con cualquier resistencia, llegaron a sus aposentos y le decapitaron, llevando su cabeza como ofrenda a la tumba de su antiguo maestro, en el cuál uno por uno quemó un incienso y dijo unas oraciones. Al otro día se presentaron ante las autoridades a delatar su acto. Las noticias de este acontecimiento se regaron con rapidez y los 47 ronin ganaron la simpatía del pueblo, pero en vez de ser recompensados de acuerdo al código, las autoridades juzgaron que el haber tomado la venganza por propia mano sin la autorización correspondiente, deberían ser castigados mas no como crimienales comunes sino bajo el honorable suicidio del “harakiri”. Esta resolución fue dada el 4 de febrero de 1703. El Harakiri o Seppuku, es una tradición del S, VII por el cuál se le permitía a la gente un medio de suicidio honorable. Primeramente perteneció a la clase Samurai, posteriormente, como el cortarse el estómago no era fatal, el protagonista debe cortarse la carótida del cuello, y puede ser ayudado decapitándosele, para poner fin a su agonía. Solamente a los doce días de la muerte de los Ronin, el teatro “kabuki” ya representaba una obra alegórica al respecto. 150 obras se conocen de este tema, la más famosa es la intitulada “Chushingura”. Estas obras han pasado por generaciones y son especialmente representadas en diciembre, mes de la venganza. A través de los tiempos, estos personajes se han convertido en “propósitos” del pensamiento del pueblo japonés.
En el templo de Sengakuji se encuentran las tumbas de los 47 con sus nombres y sus edades, las cuales varían de 15 a 74 años. El pasillo de entrada al templo se encuentra en la actualidad flanqueado por un sinnúmero de pequeñas tiendecitas de souvenirs en los que destacan cornetas de todos tamaños, ya que en la noche de la venganza el ataque a la fortaleza del señor Kira, fue anunciada por trompetas. Instagram: @rodrigoriverolake y @galeriarrl Website: rodrigoriverolake.com Texto: Rodrigo Rivero Lake Imágenes: F.P. Derechos Reservados 2025
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