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Las esculturas de caña de maíz constituyen un patrimonio precioso y original de México, en su manufactura hay un claro ejemplo del mestizaje artístico y religioso que tuvo lugar en la época virreinal entre europeos, asiáticos, africanos e indígenas. Según los cronistas, los indígenas desarrollaron la técnica original de las figuras de pasta de maíz en Michoacán, aunque también hubo el trabajo de esta técnica en otros lugares del centro del país, centros agrícolas productivos del maíz base alimentaria. El mayor número de piezas, podríamos decir en su totalidad de las piezas conocidas que usaron esta técnica son de tipo religioso desde el siglo XVI época de la evangelización profunda de nuestras tierras durante todo el Virreinato hasta finales del siglo XVIII, época de la creación de grandes centros religiosos con imponentes altares con toneladas de oro donde las alturas de los altares hacían necesaria una técnica que permitiera a esos enormes cristos o figuras de santos pesar muy poco para poder ponerse en lugares donde la resistencia del altar no permitiría piezas de gran peso y fueron las piezas que por su ligereza también se ocuparon en las procesiones. Su proceso consistía en hervir las cañas de maíz secas, con plantas venenosas para eliminar la polilla, al ser secadas al sol desprendían la corteza y extraían solo la médula y la mezclaban con la goma de una begonia de orquídea. De esta mezcla resultaba una pasta manejable, compacta de alta duración la cual emplearon tanto los indígenas como connotados escultores para la elaboración y creación de miles de formas y figuras principalmente religiosas como civiles. Esta pieza que quiero mostrarte está elaborada con esta ancestral técnica, es un león torchero, probablemente acompañaba a un San Jerónimo o San Marcos, como representante de su potencia, o probablemente sea una de las pocas piezas que sobrevivieron al sincretismo religioso en el virreinato y nos muestre conjuntamente la imagen del personaje mexicano que más historias y creencias ha logrado a través de todo el país y de todos los tiempos, el nahual. El nahual es un espíritu que todos llevamos dentro, hay quienes tienen la capacidad de gobernarlo y hacer uso de él; como en los tiempos prehispánicos, quién poseía tal habilidad era regularmente un sacerdote o un hechicero. Los nahuales se desprenden del ser humano para tomar una forma animal, y así poder hacer de las suyas, ya sea para bien o para mal.
Esta leyenda ha trascendido todos los tiempos y en todo México se pueden escuchar historias fantásticas acerca de estos personajes así como descubrir su presencia tanto en la vida diaria como en diferentes manifestaciones artísticas. A los cinco o seis meses de nacido, tu nahual entra en tu cuerpo para acompañarte por toda la vida, los hay benevolentes o malevolentes, cambiantes, pero siempre arraigados a tu persona. Por lo tanto, estar consciente de ese animal que traes dentro y que debes cuidar ya que te puede obligar a muchas cosas. Como dato curioso cabe mencionar que como un atenuante jurídico durante muchos años de la Colonia y del siglo XIX quedó de manifiesto en las declaratorias judiciales, que el nahual era el verdadero culpable de actos ilícitos por los que no se podía culpar enteramente al actor del mismo. Los nahuales se transforman en diversos animales que se presume atacan por los caminos, asustando a los caballos para obligarlos a desviar el camino. Dependiendo la forma tomada por el nahual atraerá la muerte o bien la salud y la prosperidad. Una recomendación a nuestros asiduos lectores, sepan que tienen un nahual alojado en sus cuerpos, hablen con él, respétenlo, sírvanse de él, déjenlo actuar libremente, él sabe lo que hace. Instagram: @rodrigoriverolake y @galeriarrl Website: rodrigoriverolake.com Texto: Rodrigo Rivero Lake Imágenes: F.P. Derechos Reservados 2025
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