|
Durante el mes de febrero, se celebra la festiva, encantadora y popular fiesta del Año Nuevo Chino, misma a la que concurren millones de personas por todos los rincones de la Tierra. El Año Nuevo Chino, también conocido como el Festival de Primavera, marca el comienzo de un nuevo año en el calendario lunisolar tradicional chino. Es una de las festividades más importantes de la cultura china y fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2024. De origen mitológico el tradicional Año Nuevo Chino es atribuido a la historia de Nian, bestia con cabeza de león. Dice la leyenda, Nian vivía en las montañas la mayor parte del tiempo. Anualmente a principios de año el monstruo hacía su descenso a una aldea cercana para comer niños y ganado. Para alejar a la atemorizante criatura de sus casas, los aldeanos hacían fuertes ruidos encendiendo petardos, ataviados con ropa carmesí, colgaban pergaminos, linternas y diversas decoraciones, predominando el rojo, mismo que el monstruo Nian detestaba. Acompañando a los petardos, los desfiles de Año Nuevo incluyen dos tipos de danza coreografiada: la danza del león y la danza del dragón. Representando al Monstruo Nian acrobáticamente los bailarines danzan escondidos bajo el disfraz que consiste en una gran cabeza de papel maché, un marco de bambú y una tela forrada de pelo, moviéndose cuál felinos en forma rápida. La danza del dragón requiere de un equipo de bailarines que sostienen una estructura de dragón simulando una serpiente. Está formada por varias secciones sostenidas por postes, con terminales a la cola y a la cabeza dragoniana, el cual sigue a otro bailarín que sostiene un orbe en un palo, representando la “perla de la sabiduría”. El martes 17 de febrero se festeja la llegada del Año Nuevo Chino, la festividad dura alrededor de 15 días, culminando con el Festival de los Faroles, cuando se encienden y sueltan faroles tradicionales para atraer buena fortuna, siendo esta la festividad más importante del calendario asiático, sobre todo para los países del Sureste Asia, llevándose a cabo hace más de cuatro mil años. El 2026 corresponde al Año del Caballo de fuego, un signo asociado con la energía, la libertad y el movimiento en el zodiaco chino. El Caballo simboliza independencia, valentía, entusiasmo y un fuerte impulso hacia el progreso. Los auspicios del Caballo favorecen el crecimiento, los nuevos comienzos y la manifestación de proyectos que nacen desde la convicción profunda, recordándonos que el verdadero progreso surge cuando la acción está alineada con el propósito, que nos llevara al éxito triunfando sobre las adversidades. En nuestro amado México tenemos ya por siglos una gran colonia de emigrantes chinos. Desde los primeros Galeones que surcaron el Océano Pacifico o Mar de sur, llegaron como marineros, aventureros o forzados, lo mismo que comerciantes y artistas, personas provenientes de Asia y muchos de ellos de la China Continental. Nuestros Galeones no solo portaban esas maravillosas sedas chinas que engalanaban a las damas novohispanas, tanto como los rollos de algodón para ser confeccionados como rebozos provenientes del puerto de Gujerat en India puerto de exportación llamado Cambay, de donde nació el nombre de Cambaya en la Nueva España para denominar esa calidad de algodón. Refinados y preciosos marfiles tallados con figuras religiosas y objetos de uso, procedentes de Fukien, mismos que aparecen en Palacios y Catedrales en toda la maravillosa historia del virreinato. Recordemos al japonés que adoptó el nombre de Juan de Páez, y que -según el libro “El japonés que conquistó Guadalajara: la historia de Juan de Páez en la Guadalajara del Siglo XVII”- llegando a las costas del actual Jalisco, apareció muy acaudalado, y se casó en Guadalajara con una china de ya varias generaciones en Nueva España. A la mismísima jovencita Smirna, originaria también del estado indio de Gujerat, quien adoptara el nombre de Catarina de San Juan, quien en esponsales se relacionó también con un chino quien decía tener ya antecedentes de varias generaciones en la bella Puebla de los Ángeles. Pasaremos de lleno a el enfermo goce que tenía Francisco Villa de quemar vivos a los chinos que encontraba, de donde nació esa frase que al preguntarles a los chinos "¿quien vive?" decían Zapata" y quienes demandaban contestación eran de partido contrario por lo cual los fusilaban, así, nuevamente fueron interrogados de su bando en un “¿quién vive?” hasta que los chinitos aprendiendo la lección preguntaban –"¡Di tu plimelo!”
Invito a todos ustedes a asistir a la calle de Dolores en el Centro Histórico de nuestra sufrida polifacética Ciudad de México, capital del Virreinato y de la República a presenciar el próximo año chino en el barrio que nosotros hemos denominado “El Barrio Chino” , donde verán esta bella representación del armónico baile del Dragon y de Nian, festejando el año nuevo chino. Instagram: @rodrigoriverolake y @galeriarrl Website: rodrigoriverolake.com Texto: Rodrigo Rivero Lake Imágenes: F.P. Derechos Reservados 2026
0 Comentarios
Dejar una respuesta. |
