|
Hace algún tiempo me pidieron ser moderador de una conferencia con la curadora e investigadora mexicana Tanya Melendez, quien trabaja en el Museo del FIT de Nueva York. En su plática puntualizó que se necesita para considerar un lugar una capital de la moda, recuerdo perfecto que mencionó tres aspectos fundamentales, uno de ellos: estudiar desde el punto académico la moda y el vestido, a través no solo de escuelas sino de museos. Para mí es claro que la discusión acerca de si la moda merece estar o no en un museo está más que resuelta y agotada. Por supuesto que la moda y el vestido merecen ser estudiadas desde el ámbito museístico y muestra de ello son la gran cantidad de espacios culturales que están dedicados a ello en todo planeta. Es difícil, sin embargo, plantear el posible legado de los grandes nombres de la moda cuando hablamos de una industria millonaria cuyo consumo acelerado ha puesto en entredicho sus motivaciones éticas y medioambientales, pero sin lugar a dudas el legado que proviene de las personas que han creado la moda a lo largo de la historia es innegable. El pasado mes de mayo la Fundación Valentino Garavani y Giancarlo Giammetti ha inaugurado en Roma un espacio cultural que abre sus puertas con una exposición dedicada al legado cultural de Valentino. Esta iniciativa se suma a los diferentes museos dedicados a un diseñador que existen o han existido a lo largo del tiempo. Podemos mencionar la Fundación Azzedine Alaïa, Los Museos Yves Saint Laurent (en París y Marruecos), El Museo Pierre Cardin (hoy cerrado definitivamente), el Museo Armani o la tan famosa Galería Dior, por mencionar solo algunos. Todos estos espacios están dedicados al estudio de la moda, porque no solo rinden homenaje a los creadores que les otorgan su nombre, sino que ofrecen diferentes lecturas acerca de un fenómeno con el que todos estamos comprometidos: la ropa (porque como lo he dicho una y otra vez, todos nos vestimos). La labor cultural de Valentino Garavani y Giancarlo Giammetti comenzó desde hace muchos años, pero podemos recordar grandes momentos de este viaje de Valentino por los Museos, desde su exposición en el Museo Metropolitano de Nueva York en 1982, la gigantesca exposición en Roma, en el Museo Dell’Ara Pacis en 2007, o la famosa “Temas y Variaciones”, en el Museo de Artes Decorativas de París en 2008. Pero, desde mi punto de vista, el gran momento que selló el compromiso de estos dos empresarios con la cultura de moda fue la creación del Museo virtual de Valentino Garavani, el cual, emulando la exposición en Roma, fue creado con la máxima tecnología disponible de su momento para regalar al gran público una experiencia inmersiva en el Universo Creativo de este gran diseñador. ¿Para qué quiero ver un vestido de Valentino en un museo? Se preguntarán muchos de ustedes. La respuesta es sencilla, para estudiarlo. No solamente para entender y analizar los elementos técnicos que lo componen, así como las habilidades requeridas para hacerlo, sino también para estimar los alcances de la industria textil que en su momento proveyó los materiales del vestido, su impacto en las tendencias de moda mundiales y, para quienes están más interesados en los temas de la alta sociedad, saber quién lo vistió y su aportación al imaginario colectivo. Si estos motivos no son suficientes, también podemos preguntarnos cómo es la cultura que produjo estos vestidos, por qué en su momento fueron considerados bellos, qué incidencia tuvieron en la forma en que se transformaba o adornaba el cuerpo y hasta su trascendencia como herramienta para construir una identidad de género. Sobra decir que las exposiciones de moda alimentan mi imaginación, pero a veces también me invitan a reflexiones muy profundas, que duran años en mi cabeza y que me enfrascan en conversaciones donde el conocimiento emerge. Por ejemplo, en el 2019 mi esposo y yo visitamos el Museo de la Moda de Bruselas, ahí vimos una exposición llamada “Back Side”, una reflexión sobre la espalda en la moda. En ella descubrimos las implicaciones que tiene que un vestido o prenda se abotone o cierre por la espalda, una de ellas, la dependencia de su portadora para ser vestida y desvestida.
Todavía hoy platicamos de este fenómeno y experimentamos, al diseñar nuestra línea “Formal Disidente”, en donde a veces ponemos un cierre en la espalda en una prenda para caballero, con la finalidad de atraer al portador la experiencia de la ropa femenina. La moda y la ropa es, sin lugar a dudas, parte de nuestra vida cotidiana, tanto es así que a veces ponemos en tela de juicio su relevancia como herramienta, ya sea para construir la identidad, ya sea para sujetarnos a los estándares sociales más rígidos. Hoy desperté diciéndole a mi esposo que tenemos un motivo más para volver a visitar Roma…además de volver a visitar la Basílica de San Pedro o regresar a comer al Trastevere, nuestro nuevo motivo es visitar el nuevo cuartel de operaciones desde el cual Valentino continúa construyendo su legado: la Galería PM23. Instagram: @GuillermoLeónLB Podcast: El Reino de la Historia de la Moda Website: guillermoleon.com.mx Texto: Guillermo León Imágenes: Guillermo León Derechos Reservados 2025
0 Comments
Leave a Reply. |








