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Una conversación sobre mercado, postura y permanencia con uno de los galeristas que ha sostenido una línea propia en el arte contemporáneo en México durante dos décadas. Desde Bruselas, donde divide su operación entre Europa y México, Hilario Galguera plantea una distinción incómoda: el mercado del arte y el arte no son lo mismo. A veinte años de haber abierto su galería en Ciudad de México, su trayectoria se ha construido desde esa tensión, bajo una línea propia en un entorno que empuja hacia la especulación, la visibilidad inmediata y la rotación constante de nombres. Su programa ha integrado figuras de alcance internacional como Damien Hirst, junto a otras prácticas que sostienen un diálogo que no depende de la validación inmediata del mercado. Más que seguir tendencias, su galería ha funcionado como una estructura que privilegia el discurso, la continuidad y una relación activa con la historia del arte, y es esa consistencia, más que cualquier estrategia de posicionamiento, la que ha definido su lugar dentro del ecosistema. ¿Cómo entiendes hoy el mercado del arte? “Una cosa es el mercado del arte y otra cosa es el mundo del arte”, señala Galguera. La distinción no es menor. El mercado, explica, responde a una lógica económica que en las últimas décadas ha crecido de forma desproporcionada, impulsada por capitales que han terminado por incidir directamente en la producción artística. En ese proceso ha dejado de ser un mecanismo de circulación para convertirse en un agente que construye tendencias, define visibilidad y, en muchos casos, genera lo que él describe como “fantasías inexistentes”. Bajo esta lógica, el valor económico se impone sobre el cultural, alterando los criterios con los que el arte se produce y se valida.
Más que adaptarse al mercado, su modelo consiste en construir condiciones propias para que ciertas propuestas puedan existir, incluso cuando eso implique trabajar en contra de las inercias del sistema. Después de veinte años, ¿qué define tu trabajo?
La respuesta apunta a una forma de entender el arte como un campo que no se reduce a su valor de cambio ni a su circulación dentro del mercado. Su práctica insiste en mantener el arte como un espacio de pensamiento que se construye en el tiempo, en diálogo con la historia y desde una posición crítica frente al presente, evitando simplificaciones y manteniendo una distancia clara frente a las dinámicas más agresivas del sistema. En un contexto donde la visibilidad suele confundirse con relevancia, su trayectoria plantea otra forma de permanencia basada en sostener una línea sin concesiones, aun cuando eso implique operar en sentido contrario y asumir el costo de no negociar con las reglas que dominan el mercado. Plataforma: galeriahilariogalguera.com Instagram: @galeriahilariogalguera Texto y edición: Blanca Espinosa. Entrevista y citas: Hilario Galguera, Blanca Espinosa. Imágenes: Cortesia Hilario Galguera Todos los derechos reservados 2026
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