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Con obras que dialogan con la crítica colonial, el impacto del extractivismo, la fragilidad de los monumentos y la creación de espacios de hospitalidad, Ana Vaz, Celina Eceiza, Ana Alenso y Pilar Quinteros marcan la presencia latinoamericana en la 18ª Bienal de Estambul Por Marina Oybin, desde Estambul Titulada “El gato de tres patas”, esta edición de la Bienal de Estambul marca un hito en la historia de estos encuentros del arte internacional al adoptar un formato trienal. Curada por Christine Tohmé, se extiende de 2025 a 2027 con un programa que desborda el esquema tradicional de exhibición. La primera etapa se prolongó hasta el 23 de noviembre y abrió la conversación en torno a un eje central: la autoconservación y el futuro. En 2026, la bienal se convertirá en una academia que impulsará colaboraciones con iniciativas locales y programas públicos. En 2027, cerrará con un ciclo de talleres y exposiciones que recogerán los hallazgos del camino. Se trata, en palabras de Tohmé, de “una bienal expandida que no se agota en el acontecimiento, sino que apuesta a un proceso colectivo y transformador”. La edición actual reúne a medio centenar de artistas de distintas partes del mundo en ocho sedes distribuidas a lo largo del eje Beyoğlu-Karaköy, en el corazón de Estambul. La primera semana de la Bienal coincidió con la deslumbrante Feria Contemporary Istanbul, que este año integró 51 galerías de arte contemporáneo de 16 países. Participaron más de 500 artistas, con casi mil obras. El balance fue más que positivo: con excelentes ventas de compradores de todo el globo, la feria fue visitada por 54.320 visitantes. Ali Güreli, fundador y presidente de la feria, señaló: “Durante 20 años, Contemporary Istanbul (CI) ha mantenido tres principios: ser una feria internacional, ofrecer una plataforma para la interacción y el intercambio cultural, y mantener su presencia más allá de la propia feria. Hoy, CI es más que una feria: es una plataforma cultural dinámica que posiciona a Estambul como un centro internacional multifacético. Al reunir a coleccionistas, artistas y galerías, también hemos asumido la responsabilidad social a través de proyectos artísticos y educativos llevados a cabo por la Fundación Contemporary Istanbul”. La selección para participar en la Bienal de Estambul fue fruto de una convocatoria abierta que atrajo cerca de 1500 propuestas de 105 países. Tras un proceso minucioso de revisión y entrevistas, se eligieron aquellas que mejor dialogaban con el marco conceptual propuesto. Entre la experimentación formal y la urgencia política, varias voces latinoamericanas se abren paso en este escenario. Entre los seleccionados destacan cuatro artistas latinoamericanas, Ana Vaz, Celina Eceiza, Ana Alenso y Pilar Quinteros, cuyas obras despliegan un registro plural de preocupaciones compartidas: el legado colonial, las huellas del extractivismo, la fragilidad de la memoria pública y la construcción de espacios de hospitalidad. La brasileña Ana Vaz (Brasilia, 1986), actualmente radicada en París, presenta “Meteoro: París, St. Lazare” (2023), primera parte de una trilogía de poemas cinematográficos. Su obra se inscribe en una línea de investigación que entiende el cine como un arte de lo (in)visible, capaz de desplazar la percepción humana y expandir sus conexiones hacia formas de vida espectrales o no humanas. El filme funciona como un retrato fragmentado de las ciudades contemporáneas al borde del colapso. A través de imágenes sonoras fugaces y secuencias cargadas de tensión, Vaz devela las corrientes ocultas tras la aparente solidez de la Europa contemporánea. Lo que parece estable muestra, en su reverso, las marcas de la infraestructura colonial, los efectos del consumo desmedido y la inevitable decadencia entrópica. La obra incluye la voz de la investigadora Maïa Tellit Hawad, quien analiza el fenómeno del “viento rojo”: el regreso, décadas después, del polvo de las pruebas nucleares francesas en el desierto argelino. También cuenta con la colaboración de Olivier Marboeuf, curador y autor habitual en los proyectos de Vaz, quien aporta la fábula Déesse (Diosa), una reflexión poética sobre los vestigios actuales del colonialismo en Francia. Presentada en un contexto global atravesado por discursos antiinmigratorios, la videoinstalación de Vaz se convierte, señalan desde la Bienal, en una crítica contraetnográfica a la ciudad de París: una línea que conecta la vida urbana contemporánea con las raíces coloniales de Europa. Por su parte, la artista argentina Celina Eceiza participa con “Un nido es un fruto que se hincha” (2025), una instalación inmersiva que se erige como un espacio de hospitalidad y encuentro. Construida íntegramente con textiles y materiales encontrados (algodón crudo, arpillera, toallas y telas recicladas), la obra propone una “casa abierta” donde el visitante no es mero espectador, sino habitante. El espacio está teñido y confeccionado a mano: revestimientos cosidos invitan a caminar descalzo, colchones bordados ofrecen un lugar para recostarse. En el contexto de la bienal marcado por la reflexión sobre la autoconservación, la propuesta de Eceiza resignifica la noción de hogar como refugio colectivo: un espacio blando y poético que resiste las lógicas de fragmentación y violencia. La venezolana Ana Alenso (Caracas, 1982), residente en Berlín, presenta “Lo que la mina da, la mina se lleva” (2020), una instalación sobre el impacto de la megaminería de oro en la Amazonía venezolana durante la crisis petrolera de 2014-2016. Por su parte, la chilena Pilar Quinteros (Santiago, 1988), hoy establecida en Basilea, centra su proyecto “Working Class” (2025) en la historia de İşçi (El Obrero), un monumento del escultor Muzaffer Ertoran inaugurado en 1973 en el Parque Tophane de Beyoğlu. Durante casi cincuenta años, la escultura fue objeto de sucesivas olas de vandalismo: dedos, brazos, piernas, el mazo y la cabeza fueron arrancados una y otra vez, hasta reducir la figura a un torso. Lejos de restaurar el monumento, Quinteros decide enfatizar su ruina: reconstruye sus fragmentos en cartón y los dispersa por el espacio expositivo. Junto a ellos, una película híbrida entre documental y falso documental presenta a un escultor ficticio que reflexiona sobre su obra condenada al deterioro. La propuesta plantea una meditación sobre la vida póstuma de los monumentos, su fragilidad ante las fuerzas sociales y la manera en que, incluso desmembrados, continúan habitando la memoria colectiva. La artista transforma de este modo la ruina en una forma de resistencia, y el deterioro, en una forma de memoria activa. En esta bienal que se despliega como proceso y apuesta por repensar el futuro desde la autoconservación, las obras de Vaz, Eceiza, Alenso y Quinteros trazan un mapa de resistencias. Cada una convierte la herida en relato y el futuro en posibilidad: abren un pliegue singular en el relato global. Marina Oybin, periodista y crítica de arte Instagram: @marinaoybin Texto: Marina Oybin. Imágenes: Ístanbul Kültür Sanat Vakfi / Istanbul Foundation For Culture And Arts Derechos Reservados 2025
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