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Hace unos días leí una reflexión de Tommy Rosen, maestro a quien admiro profundamente por su capacidad de traducir enseñanzas espirituales complejas en herramientas prácticas para la vida cotidiana. En ella hablaba de los Cinco Sutras de la Era de Acuario, principios atribuidos a la tradición del Kundalini Yoga que buscan orientarnos en una época caracterizada por el cambio constante, la velocidad y la incertidumbre. No pude evitar detenerme. Hay textos que simplemente se leen. Y hay otros que parecen leernos a nosotros. En medio de uno de los procesos más desafiantes de mi vida, estas cinco frases llegaron como una brújula. No porque resolvieran mis problemas, sino porque cambiaron el lugar desde donde los observo. Los sutras son extraordinariamente breves, pero contienen una profundidad inmensa. 1.- Reconoce que la otra persona eres tú. Quizá el más difícil de todos. Cuando alguien nos hiere, nos decepciona o parece actuar desde el ego, nuestra reacción inmediata suele ser levantar barreras. Sin embargo, este sutra nos invita a hacer exactamente lo contrario: reconocer nuestra humanidad compartida. No significa justificar conductas dañinas ni renunciar a poner límites. Significa comprender que todos cargamos historias, miedos y heridas invisibles. La compasión comienza cuando dejamos de preguntarnos «¿por qué me hace esto?» y empezamos a preguntarnos «¿qué dolor habrá detrás de esa conducta?». No siempre cambia a la otra persona. Pero siempre nos transforma a nosotros. 2.- Comprende a través de la compasión o malinterpretarás los tiempos. Vivimos una época en la que abundan las opiniones y escasea la escucha. Queremos entenderlo todo desde la lógica, cuando muchas veces la vida solo puede comprenderse desde el corazón. La compasión no es debilidad. Es la capacidad de sostener la complejidad sin necesidad de reducirla a buenos y malos. Es aceptar que cada persona libra batallas que desconocemos. Y quizá también aceptar que nosotros mismos merecemos esa misma compasión. 3.- Cuando el tiempo esté sobre ti, comienza y la presión desaparecerá. ¡Qué enseñanza tan sencilla… y tan poderosa! ¡Cuántas veces el peso de una decisión, una conversación pendiente o un proyecto importante nos paraliza! Esperamos sentirnos preparados. Esperamos tener claridad. Esperamos que desaparezca el miedo. Pero el sutra propone otra cosa: empieza. Da el primer paso. Porque muchas veces la ansiedad no proviene de la dificultad de la tarea, sino de la resistencia a iniciarla. La acción tiene una cualidad profundamente liberadora. 4.- Siempre existe un camino a través de cualquier obstáculo. No necesariamente el camino que imaginamos. No el más corto. No el más cómodo. Pero existe. Esta frase ha sido especialmente significativa para mí este año. He aprendido que cuando una puerta se cierra, el trabajo no consiste en seguir empujándola. Consiste en ampliar la mirada hasta descubrir otra posibilidad. La desesperanza aparece cuando creemos que solo existe una salida. La sabiduría consiste en recordar que la vida siempre encuentra nuevos caminos. 5.- Vibra con el universo y el universo despejará el camino. Este último sutra habla de la vibración que emitimos a través de nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestras acciones. No se trata de pensamiento mágico. Se trata de responsabilidad. Cada conversación alimenta una realidad. Cada palabra construye o destruye. Cada intención deja una huella. La pregunta no es únicamente qué estamos haciendo. La pregunta es desde dónde lo estamos haciendo. Desde el miedo. O desde la confianza. Desde la carencia. O desde la abundancia. Desde el resentimiento. O desde el amor. Tommy Rosen termina su reflexión invitándonos a contemplar estos cinco principios, no como ideas filosóficas, sino como prácticas diarias capaces de transformar nuestra manera de vivir. Esa invitación me pareció profundamente hermosa.
Porque quizá la espiritualidad no consiste en escapar del mundo. Consiste en aprender a habitarlo con más presencia. Con más conciencia. Con más compasión. Y, sobre todo, recordando que incluso en los momentos más difíciles, siempre existe un camino. Solo necesitamos la serenidad suficiente para empezar a verlo. Mientras escribo estas líneas, me doy cuenta de que la vida me está invitando, al mismo tiempo, a despedir, agradecer y comenzar de nuevo. A despedir lentamente a mi madre, agradeciendo el inmenso privilegio de haber sido su hija. A cerrar con dignidad un capítulo profesional de casi treinta años, honrando todo lo que construimos y aceptando que algunos ciclos terminan para dar paso a otros. Y a mirar a mis hijos desplegar sus propias alas, entendiendo que el mayor acto de amor es confiar en que sabrán volar. Tal vez esa sea la verdadera práctica espiritual: vivir cada transición con el corazón abierto. No porque sea fácil, sino porque, como recuerdan estos cinco sutras, la compasión, la confianza y la aceptación siempre terminan revelándonos el camino. Con cariño, Ale Quintero Instagram: @alequinterooria Website: vivirenpresencia.com Texto: Alejandra Quintero. Imágenes: F.P. Derechos Reservados 2026
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